Instalar aire acondicionado por conductos en una reforma en 2026: tipos, normativa y precios reales en España

Conductos, multisplit o zonificación: qué sistema encaja en cada vivienda, qué exige el RITE y por qué el presupuesto real suele superar la primera cifra que da el instalador.

Instalar aire acondicionado por conductos en una reforma en 2026: tipos, normativa y precios reales en España

Cada agosto llega la misma llamada a los instaladores de climatización: familias que llevan tres veranos aguantando con ventiladores y un par de splits mal repartidos, y que ahora sí quieren resolverlo de una vez con un sistema de conductos que enfríe toda la casa sin un aparato blanco en cada pared. El problema es que instalar conductos en una vivienda ya construida no es lo mismo que hacerlo en obra nueva, y ahí es donde la mayoría de presupuestos se disparan sin que el cliente entienda bien por qué.

Por conductos, split o multisplit: qué encaja en cada vivienda

Un sistema por conductos oculta toda la maquinaria en un falso techo y reparte el aire por rejillas discretas, lo que da un resultado estético muy superior a los splits vistos — pero exige entre 20 y 30 centímetros de falso techo continuo, algo que en pisos con techos ya bajos de 2,50 metros puede no ser viable sin perder una altura que luego se nota mucho al vivir en el espacio. En una vivienda unifamiliar con buena altura libre, un equipo por conductos de gama media como Mitsubishi Electric SEZ o Daikin Sky Air para una superficie de 90-100 m² cuesta entre 5.500 y 8.500 € instalado, incluyendo unidad exterior, conductos, rejillas y el falso teche necesario si no existía ya.

El multisplit, con una unidad exterior y varias interiores tipo split en cada habitación, sale más barato de entrada —entre 3.500 y 6.000 € para cuatro estancias— y no exige obra en el techo, pero cada unidad interior es visible y ruidosa comparada con una rejilla de conductos. Nuestra recomendación: si la reforma ya contempla tocar el falso techo por otros motivos, como cambiar la iluminación o pasar nuevas instalaciones, el sistema por conductos compensa la diferencia de precio con creces. Si la reforma es solo climatización y el techo está en buen estado, el multisplit suele ser la opción más razonable, aunque estéticamente pierda frente a los conductos.

La zonificación, el detalle que encarece pero merece la pena

Un sistema por conductos sin zonificación climatiza toda la vivienda a la misma temperatura desde un único termostato, lo cual tiene poco sentido en una casa donde el dormitorio se usa de noche y el salón de día. Añadir zonificación con compuertas motorizadas, como los sistemas Airzone, cuesta entre 1.200 y 2.500 € adicionales según el número de zonas, pero permite apagar o regular por separado cada estancia y reduce el consumo eléctrico de forma notable —en instalaciones bien dimensionadas, los fabricantes hablan de ahorros de hasta el 25% frente a un sistema sin zonificar, aunque esa cifra depende mucho del uso real que se haga de cada zona.

Qué exige el RITE y cuándo hace falta un certificado

Cualquier instalación de climatización con una potencia frigorífica superior a 5 kW debe cumplir el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), y eso implica que el instalador tiene que estar habilitado como instalador RITE y emitir un certificado de la instalación que después se registra en el organismo autonómico correspondiente —en Madrid, por ejemplo, a través de la Dirección General de Industria. Sin ese certificado, la instalación no es legal aunque funcione perfectamente, y puede dar problemas serios a la hora de vender la vivienda o de tramitar un siniestro con el seguro del hogar si hay una avería relacionada.

El gas refrigerante también está regulado: desde la entrada en vigor de la normativa F-Gas europea, los equipos nuevos deben usar refrigerantes de bajo potencial de calentamiento global, como el R32, que ha sustituido en gran parte al R410A en las gamas actuales de Daikin, Mitsubishi Electric y Fujitsu. Un instalador que todavía ofrezca equipos con R410A a precio de saldo probablemente esté liquidando stock antiguo —no es ilegal instalarlo si el equipo ya estaba fabricado, pero conviene preguntar directamente qué gas lleva antes de firmar el presupuesto, porque el coste de recarga y mantenimiento a largo plazo es más alto con el gas antiguo.

Certificación energética: no es un trámite menor

Sustituir el sistema de climatización de una vivienda entera puede obligar a actualizar el certificado de eficiencia energética, sobre todo si la reforma incluye también aislamiento o cambio de ventanas —algo habitual cuando se aprovecha la obra para instalar conductos. Un certificador homologado cobra entre 90 y 180 € según la superficie, y aunque parezca un gasto prescindible, sin él no se puede vender ni alquilar legalmente la vivienda una vez reformada.

Cuánto cuesta realmente, partida por partida

  • Unidad exterior (bomba de calor aire-aire, potencia según superficie): 2.000-4.500 € según marca y capacidad
  • Red de conductos y rejillas: 1.500-2.800 € para una vivienda de 90-100 m²
  • Falso techo, si no existe ya: 40-60 €/m² instalado, un coste que muchos presupuestos «olvidan» incluir en la primera vuelta
  • Zonificación (opcional pero recomendable): 1.200-2.500 €
  • Certificado RITE e instalación eléctrica asociada: 300-600 €

Súmese todo y una instalación completa por conductos en una vivienda de tamaño medio ronda los 7.000-10.000 €, cifra que sorprende a quien solo había comparado el precio de la unidad exterior en una tienda online sin contar el resto de la partida. Desconfía de cualquier presupuesto que no desglose por separado el falso techo y la zonificación: es la forma más común de que el precio final suba un 30% respecto a lo pactado inicialmente.

El error de dimensionado que nadie ve hasta el primer verano

El fallo más habitual no es de instalación sino de cálculo previo: muchos instaladores dimensionan el equipo solo por metros cuadrados, sin tener en cuenta la orientación, el número de ventanas o si la vivienda tiene la fachada oeste sin protección solar. El resultado es un equipo que en teoría tiene potencia de sobra pero que en la práctica no baja de 26-27 °C en las horas de más calor de un salón con ventanales orientados al oeste. Exige siempre un cálculo de cargas térmicas real, no una estimación genérica de vatios por metro cuadrado —es la diferencia entre pagar de más por un equipo sobredimensionado y quedarte corto justo el día que más lo necesitas.

Mantenimiento: lo que se paga después de la instalación

Un sistema por conductos exige revisión anual obligatoria si supera los 12 kW de potencia frigorífica, según marca el propio RITE, y esa revisión —limpieza de filtros, comprobación de presión de gas y revisión eléctrica— cuesta entre 90 y 150 € al año con la mayoría de empresas instaladoras. Muchos propietarios se olvidan de un detalle que afecta directamente al rendimiento: los filtros de las rejillas de retorno deben limpiarse cada dos o tres meses en temporada de uso intenso, no solo en la revisión anual, porque un filtro sucio obliga al compresor a trabajar más y dispara el consumo eléctrico sin que se note a simple vista, salvo en la factura de agosto.

La vida útil de un buen equipo por conductos ronda los 15-18 años con mantenimiento correcto, frente a los 10-12 años de un equipo mal mantenido o con filtros descuidados de forma sistemática. Merece la pena, además, preguntar por la garantía extendida que ofrecen fabricantes como Daikin o Mitsubishi Electric cuando la instalación corre a cargo de un instalador oficial de la marca: suele ampliar la garantía de compresor de 3 a 5 años sin coste adicional, algo que compensa frente a instaladores genéricos más baratos pero sin ese respaldo.