De todas las reformas de baño que se piden en España, esta es la reina: fuera la bañera, dentro un plato de ducha. Tiene sentido. Una ducha se usa a diario, una bañera casi nunca, y el hueco que libera hace que un baño pequeño respire. El problema es que mucha gente la ve como un cambio sencillo —quitar una pieza, poner otra— y no lo es. Debajo de esa bañera hay un desagüe, una pendiente y una impermeabilización que, si los resuelves mal, te van a dar una filtración al vecino de abajo en menos de un año.
Lo que de verdad cuesta la obra
Vamos con los números, que es lo primero que todos queremos saber. Una sustitución de bañera por plato de ducha, hecha por un profesional y con materiales de gama media, ronda los 1.200 a 2.500 € en 2026, dependiendo de la zona y de cuánto haya que tocar. Ese precio suele incluir el desmontaje y retirada de la bañera, el plato nuevo, la mampara, la grifería, el alicatado de la zona afectada y la mano de obra de fontanero y alicatador.
El plato en sí es la parte más barata: uno de resina de carga en 70x140 cm te cuesta entre 150 y 350 €. La mampara honesta, de 6 mm de vidrio templado, otros 200 a 450 €. Donde se va el dinero es en la mano de obra y, sobre todo, en los imprevistos que aparecen al levantar la bañera vieja.
El orden correcto, paso a paso
El secreto de que esto no falle no está en la pieza que se ve, sino en la secuencia. Saltarte un paso o invertir el orden es lo que separa una ducha que aguanta veinte años de una que mancha el techo del vecino.
1. Desmontar sin destrozar
Se corta el agua, se desmonta la grifería y se retira la bañera. Aquí aparece la primera sorpresa habitual: detrás del faldón sueles encontrar humedad acumulada de años, y a veces el ladrillo del murete está reblandecido. No lo tapes y sigas. Si hay daño, se sanea ahora.
2. Resolver el desagüe y la pendiente
Un plato de ducha necesita una pendiente mínima hacia el sumidero para que el agua corra sola; con un 2 % suele bastar. El desagüe de la bañera vieja casi nunca queda en el sitio exacto donde lo necesita el plato nuevo, así que toca modificar el bote sifónico o la salida. Este es el momento de poner un sumidero con buena capacidad de evacuación —que admita al menos 30 litros por minuto— porque una ducha moderna con rociador grande tira mucha más agua que un grifo de bañera.
3. Impermeabilizar antes de alicatar
Este es el paso que más gente se salta y el que más caro sale. Antes de poner una sola baldosa, se aplica una banda de estanqueidad en las esquinas y una resina líquida impermeabilizante en la solera, que sellan el suelo y los 20-30 cm de pared que rodean la ducha. El alicatado no impermeabiliza: la junta y el cemento cola dejan pasar la humedad con el tiempo. Si confías solo en los azulejos, el agua acabará encontrando el forjado.
4. Plato, alicatado y mampara
Con la base sellada, se recibe el plato sobre mortero, se nivela bien (un plato que no asienta plano cruje y termina fisurándose), se alicata la zona y, lo último de todo, se monta la mampara y la grifería. La mampara va al final para no rayar el vidrio durante la obra.
Plato enrasado o sobreelevado: una decisión que cambia el presupuesto
Tienes dos caminos. El plato enrasado con el suelo, a ras, queda espectacular y es lo más cómodo y accesible, pero obliga a rebajar la solera para encajar el desagüe por debajo, y eso encarece la obra y a veces no es viable según cómo esté el forjado. El plato ligeramente sobreelevado, apoyado encima, es más sencillo y barato de instalar y resuelve bien el desagüe sin picar tanto. Para un baño normal y un presupuesto contenido, el sobreelevado de poca altura es una opción perfectamente válida; no te dejes vender un enrasado a cualquier precio si tu suelo no lo pide.
Los tres errores que acaban en filtración
Después de ver muchas de estas reformas, los fallos se repiten. El primero, ya lo he dicho: alicatar sin impermeabilizar la base. El segundo, no rematar bien la junta entre el plato y la pared: ahí va silicona neutra de calidad, nunca acrílica, y se renueva cada pocos años porque es una pieza de desgaste. El tercero, dar mal la pendiente y dejar que el agua se quede encharcada en una esquina; el agua que no corre, se filtra.
Cuánto tarda y si puedes vivir en casa
Una sustitución limpia, sin sorpresas estructurales, son de tres a cinco días de trabajo, contando los tiempos de fraguado del mortero y de la impermeabilización, que no se pueden acelerar por mucha prisa que tengas. Si solo tienes un baño en casa, organízate para esos días, porque la ducha no se puede usar hasta que la silicona y las juntas hayan curado del todo. Es una reforma muy agradecida —ganas espacio, comodidad y valor para el piso— siempre que respetes el orden y no escondas la humedad debajo de un azulejo bonito.