La primera noche de octubre en que el termómetro del salón no pasa de 17 °C suele ser también la noche en que alguien de la casa anuncia que este año sí, que se compra la estufa de pellets. El modelo se elige en una tarde, comparando potencias y fotos. Lo que decide si esa estufa acabará dando calor o dando problemas es un tubo de 80 milímetros que no aparece en ningún catálogo y una pregunta que casi nadie se hace antes de pagar: ¿por dónde sube el humo?
Primero el tubo: el humo sale por el tejado, no por la fachada
Si no puedes llevar el conducto hasta la cubierta, no compres la estufa.
El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE, Real Decreto 1027/2007) establece que, con carácter general, los productos de la combustión se evacuan por la cubierta del edificio. La salida directa por fachada, esa que algunos vendedores presentan como "lo normal, porque la estufa lleva ventilador", queda reservada a supuestos muy tasados de aparatos estancos de gas y, según la lectura que hacen los instaladores y las guías del sector, no incluye los combustibles sólidos como el pellet. En una casa unifamiliar con tejado propio suele resolverse sin dramas; en un piso, en cambio, el conducto tiene que subir por un patio o por la fachada hasta superar la cubierta, y eso afecta a elementos comunes: necesitas el acuerdo de la comunidad de propietarios conforme a la Ley de Propiedad Horizontal, a veces con mayoría reforzada, y en algunos ayuntamientos además una comunicación de obra o una licencia de obra menor. La excepción cómoda es el ático con un conducto independiente ya previsto en el proyecto del edificio, siempre que esté en buen estado y no lo comparta con una caldera o una campana. Antes de pedir presupuestos, consulta la ordenanza municipal: algunos ayuntamientos admiten salidas por fachada en viviendas aisladas con autorización expresa y otros no admiten ninguna.
La instalación debe hacerla una empresa instaladora habilitada, y al terminar tiene que entregarte el certificado de instalación. No es papeleo decorativo: sin ese documento, tu seguro del hogar podría negarse a cubrir un incendio que empiece en el conducto. Evita al conocido que se ofrece a montarla un sábado por la mitad de precio.
Cómo es un conducto bien montado
La referencia técnica que suelen citar los instaladores es la norma UNE 123001, de cálculo y diseño de chimeneas, y por encima de ella manda siempre el manual del fabricante de tu estufa. Un conducto correcto se reconoce por estos detalles:
- Diámetro: el que marque el fabricante, normalmente 80 mm y en algunos modelos de más potencia 100 mm. Nunca se reduce a mitad de recorrido, porque estrangula la salida de humos.
- Tramos horizontales: dos metros como máximo, con pendiente ascendente, y los codos mejor a 45° que a 90°.
- La conexión con la estufa se hace con una T con tapón de registro, no con un codo directo, para limpiar el hollín del primer tramo, que es donde más se acumula.
- Tubo de doble pared aislada, de acero inoxidable con lana de roca, en todo lo que discurra por el exterior o atraviese forjados, falsos techos y tabiques de pladur.
- Sombrerete antirrevoco en la boca y, entre el tubo y cualquier material combustible, la distancia que fije el fabricante (las guías de instaladores hablan de no bajar de 10 cm), entre otros detalles.
La doble pared es lo que más se recorta para abaratar y lo que más cuesta reparar después. Un humo que se enfría dentro de un tubo sin aislar condensa, y esa condensación mezclada con el hollín forma creosota, una costra corrosiva e inflamable que acaba obstruyendo el conducto y obliga a desmontar lo ya instalado. Un tramo exterior de tubo simple que alguien dejó "provisional" es el origen típico del problema.
Potencia, suelo y aire: lo que se olvida al elegir modelo
Para un piso de 70 a 100 m² razonablemente aislado, lo habitual son estufas de entre 7 y 10 kW, aunque la cifra definitiva debe calcularla el instalador según superficie, aislamiento y zona climática. Más potencia no significa más confort: una estufa sobredimensionada trabaja casi siempre al mínimo, se enciende y se apaga sin parar, y gasta más pellet. Sobre suelo de madera o laminado necesitas una base de acero o de cristal templado que cubra toda la huella y entre 30 y 50 cm por delante, por las brasas que pueden caer al abrir la puerta. Las distancias a muebles y cortinas, que según el modelo van de 20 a 80 cm a los lados y hasta metro y medio por delante, las fija la placa de características de tu estufa. La combustión necesita aire, de modo que muchos fabricantes exigen una toma de aire exterior, y una campana extractora de mucha potencia en una cocina abierta al salón puede crear una depresión que arruine el tiro. También hace falta un enchufe cercano, por el ventilador y el sinfín.
Rangos orientativos de equipo más instalación, antes de ayudas, según las guías del sector:
- Estufa de aire de pellets: de 1.500 a 3.000 €.
- Estufa canalizable, que reparte el aire a varias estancias: de 2.500 a 4.500 €.
- Caldera de pellets con acumulador, para alimentar radiadores: de 8.000 a 14.000 €, más el espacio para guardar el combustible.
Mejor opción para un piso con el salón como zona de día: una estufa de aire de 7 a 9 kW bien colocada. La canalizable solo merece la pena si los dormitorios quedan pegados al salón y se pueden pasar los conductos sin romper media casa. Y la caldera de pellets no vale la pena si ya tienes una caldera de gas de condensación funcionando, porque el ahorro de combustible, si existe, no amortiza miles de euros de instalación. Si dudas entre cambiar todo el sistema, mira la comparación con la aerotermia y sus ayudas; y si prefieres quemar leña, las chimeneas y estufas de leña tienen su propia normativa.
Cuánto cuesta un invierno con pellets, con las cifras de este trimestre
El último índice de precios de la Asociación Española de la Biomasa (AVEBIOM), el del segundo trimestre de 2026, sitúa el saco de 15 kg en 5,67 € de media en España, un 10,3 % más que un año antes y un 7,3 % más que en el trimestre anterior. El palé de sacos sale a 372,29 € por tonelada (un 12,8 % más), todo con IVA incluido. Sigue por debajo del pico de 2022, cuando el saco rondó los 8 €, pero los precios llevan varios trimestres subiendo.
El precio del saco no dice cuánto cuesta calentar la casa; hay que convertirlo en euros por kilovatio hora de calor. AVEBIOM calcula el pellet con 4,76 kWh por kilo, de modo que 5,67 € entre 15 kg son 0,378 € por kilo y unos 7,9 céntimos por kWh de combustible. Si la estufa tiene un rendimiento del 87 % (un supuesto razonable: los equipos actuales rondan el 85-90 %), el kWh de calor que llega al salón sale a unos 9 céntimos. Con tres demandas de calor supuestas, el invierno queda así:
| Vivienda | Calor útil al año | Pellet | Gasto en sacos |
|---|---|---|---|
| Piso de unos 70 m² bien aislado | 4.000 kWh | 966 kg (64 sacos) | unos 365 € |
| Vivienda de 90 a 100 m² razonablemente aislada | 6.000 kWh | 1.449 kg (97 sacos) | unos 548 € |
| Chalet de unos 120 m² | 8.500 kWh | 2.053 kg (137 sacos) | unos 776 € |
Son estimaciones con el precio medio nacional, no una factura. Una estufa de aire sin canalizar solo calienta bien su habitación, así que como apoyo de un salón el gasto será bastante menor. Para tu caso, la fórmula es: kilos al día por días de frío, entre 15, por el precio del saco.
La comparación con otras calefacciones depende de tu factura, no de la media. Si tu kWh de electricidad, con todo incluido, cuesta más de esos 9 céntimos, un radiador eléctrico (un kWh de calor por cada kWh que pagas) te sale más caro que el pellet. Con aerotermia el cálculo se invierte: en un ejemplo ilustrativo de 15 céntimos por kWh de luz y un SCOP de 3,5, el kWh de calor bajaría a unos 4 céntimos, menos de la mitad que el pellet.
Queda el IVA, que este año ha dado muchas vueltas. El Real Decreto-ley 7/2026 lo rebajó del 21 % al 10 % para pellets, briquetas y leña, y según AVEBIOM volvió al 21 % el 1 de junio. El 29 de septiembre el Consejo de Ministros aprobó otro real decreto-ley que, según la nota del Ministerio de Hacienda, extiende a los pellets el mismo mecanismo de rebaja condicionada a la inflación. No es automática, así que mira el IVA que figura en tu factura antes de dar por buena ninguna cifra.
El pellet también se elige: certificado, saco o palé
Compra pellet con certificación ENplus A1 y evita el que no la lleva, aunque el saco salga algo más barato. La clase A1 de la norma ISO 17225-2 limita las cenizas a un máximo del 0,7 % y la humedad a menos del 10 %, y un pellet fuera de esos límites ensucia antes el brasero y el intercambiador y acaba rindiendo bastante menos de lo que prometía el precio.
La diferencia entre sacos y palé es menor de lo que se cree. Con los precios del índice, mil kilos en sacos sueltos salen a unos 378 € y el palé a 372 €: unos 6 € de diferencia por tonelada, alrededor del 1,5 %. Lo que ganas con el palé no es dinero sino la tranquilidad de no quedarte sin pellet un domingo de enero. A cambio necesitas un hueco seco y cerrado, del tamaño de un palé estándar (1,2 × 0,8 metros), porque el pellet húmedo se deshace y pierde poder calorífico.
Mantenimiento y calendario: lo que toca hacer en octubre
El brasero, donde se quema el pellet, y el cenicero se limpian cada pocos días de uso intenso, porque la ceniza acumulada ahoga la combustión y baja el rendimiento real. El conducto de humos se deshollina una vez al año, mejor con un profesional.
Si vives en un piso, el calendario lo marca la junta de propietarios y no el instalador: sin acuerdo de la comunidad no hay obra, y la junta tarda lo que tarda en convocarse. Lleva a esa junta un croquis del recorrido del conducto y la ficha técnica de la estufa. Cuando pidas presupuesto, exige que figuren por escrito cuatro cosas: el diámetro y el material del tubo, el tipo de remate sobre la cubierta, la base de protección del suelo y la entrega del certificado de instalación.